El embalse de Flix ha estado recibiendo los impactos de la industria química tóxica durante más de un siglo. Más de 700.000 metros cúbicos de residuos tóxicos que contienen sustancias como el mercurio, el cadmio y otros compuestos organoclorados tóxicos, han sido vertidos por Ercros al río Ebro.